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Op-Ed

Mucho más que sueños

Actuar para cumplir la promesa de la visión del Dr. King

Abraham H. Foxman
National Director

This article originally appeared in Huffington Post on August 26, 2013

El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King Jr. se puso de pie ante 250,000 personas en el Lincoln Memorial y pronunció el que se convertiría en uno de los más memorables e influyentes discursos de la historia.

En su discurso “Tengo un sueño”, el Dr. King retó a Estados Unidos afirmando que “no estaremos satisfechos hasta que la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente". La resonante llamada del Dr. King a la justicia contribuyó a inspirar un fuerte movimiento que llevó a la promulgación de protecciones al derecho al voto y prohibiciones federales y estatales en contra de la discriminación en la vivienda y el lugar de trabajo.

Ahora, cuando conmemoramos el quincuagésimo aniversario de la Marcha en Washington y el discurso del Dr. King,  reconocemos que como nación hemos progresado muchísimo hacia la igualdad —pero hay aún mucho que hacer para garantizar la justicia y el trato equitativo para todos.

Estados Unidos ha elegido a su primer presidente afro-americano y a más de 9,000 funcionarios afro-americanos. Pero a principios de este verano, una mayoría en la Corte Suprema votó para abolir una clausula clave de la Ley de Derecho al Voto, amenazando gran parte del progreso logrado en los derechos al voto. El Congreso debe dejar de lado las diferencias partisanas y unirse para garantizar que todos los ciudadanos puedan participar a fondo en nuestra democracia.  Y en los estados, debemos rechazar los requerimientos de identificación y otros obstáculos al voto —restrictivos y discriminatorios— que amenazan con privar del derecho al voto a los ciudadanos elegibles como minorías, ancianos, jóvenes e incapacitados.  Es vergonzoso que, en 2013, los residentes de la capital de nuestra nación no puedan votar para elegir a sus propios representantes al Congreso.

En 1963, el Dr. King condenó el hecho de que muchas de las personas reunidas frente al Lincoln Memorial “no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades”. Hoy, hemos acabado con esa forma legal de segregación, pero los inmigrantes ahora luchan por tener acceso a los beneficios públicos y ser incluidos en el Sueño Americano. Somos —como el entonces Senador John F. Kennedy escribió en 1958 en una monografía para la Liga Antidifamación— una Nación de Inmigrantes. Debemos rechazar la demonización de los inmigrantes y las iniciativas legislativas restrictivas y extremistas contra los inmigrantes y los musulmanes. Este es un momento clave para que nuestra nación repare su deteriorado sistema de inmigración. Debemos urgir a la Cámara de Representantes a seguir el ejemplo del Senado aprobando un proyecto de ley de reforma migratoria que rechace el fracasado enfoque de vigilancia únicamente y que ofrezca un camino a la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes indocumentados que ya contribuyen a nuestra sociedad.

Hace cincuenta años, el Dr. King anhelaba el día en que las personas “no fueran juzgadas por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad”. Hemos acabado con la falsa noción de las escuelas segregadas, “separadas pero iguales”, pero ahora debemos hacer más para promover la igualdad educativa —e interrumpir el pasaje de la escuela a la prisión acabando con las severas políticas disciplinarias que impactan desproporcionadamente a los estudiantes de color e incapacitados.

Sí, hemos hecho inmensos avances hacia la igualdad para todos y debemos sentirnos alentados por la promulgación e implementación de la Ley para la Prevención de los Crímenes de Odio Matthew Shepard y James Byrd, Jr.; por la reciente decisión del FBI de rastrear específicamente los crímenes de odio contra los sijs, árabes e hindús; y por la extraordinaria atención prestada por la Administración a las iniciativas para prevenir la intimidación. Pero, en un momento en que los informes del FBI documentan que los crímenes de odio ocurren con una frecuencia de casi uno por hora, cada hora del día y todos los días —y la intimidación e intimidación cibernética aun hiere a los niños que son atacados por su apariencia— podemos y tenemos que hacer más.

La Marcha en Washington puso en primer plano de la conciencia nacional la necesitad de garantizar la igualdad de derechos para todos. Cincuenta años después, estamos mucho más cerca de lograr la igualdad para los miembros de las comunidades LGBT, pero es claro que hoy eso forma parte de los problemas aún no resueltos de nuestra nación. Hay demasiados estados en los que no solo la igualdad matrimonial sigue siendo un sueño, sino en los que aún es legal despedir a un empleado exclusivamente por su orientación sexual o identidad de género. El Congreso debe actuar para acabar con la discriminación en el sitio de trabajo promulgando la Ley de No Discriminación en el Empleo (ENDA, por sus siglas en inglés).

Mientras conmemoramos el Quincuagésimo Aniversario de la Marcha en Washington, todos podemos celebrar los grandes logros de nuestro país. Pero sabemos que el racismo, antisemitismo, homofobia y otras formas de intolerancia siguen ahí y nos queda mucho trabajo por hacer. Con motivo de este aniversario, es apropiado que todos renovemos nuestra dedicación al arduo trabajo necesario para cumplir los sueños del Dr. King.

Abraham H. Foxman es Director National de la Liga Antidifamación y co-autor del libro "Viral Hate: Containing Its Spread on the Internet"

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"Mientras conmemoramos el Quincuagésimo Aniversario de la Marcha en Washington, todos podemos celebrar los grandes logros de nuestro país. Pero sabemos que el racismo, antisemitismo, homofobia y otras formas de intolerancia siguen ahí y nos queda mucho trabajo por hacer."

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