El antisemitismo que se esconde tras las teorías de conspiración de George Soros

  • October 11, 2018
A caricature of George Soros as a tentacled monster has appeared on various right-wing and pro-Russian web sites since at least 2015.

George Soros, multimillonario judío húngaro, filántropo y superviviente del Holocausto, es ampliamente reconocido por financiar causas políticas y sociales progresistas, generalmente a través de donaciones realizadas por sus Open Society Foundations. En consecuencia, Soros se ha convertido en un pararrayos para los grupos conservadores y de derecha que se oponen a que financie causas liberales.

Entre la extrema derecha de todo el mundo, la filantropía de Soros a menudo se transforma en alimento para teorías de conspiración de gran envergadura, incluyendo afirmaciones según las cuales él es el cerebro detrás de tramas mundiales específicas o manipula acontecimientos particulares para alcanzar sus objetivos. Muchas de esas teorías utilizan antiguos mitos antisemitas, en particular la noción de que los judíos ricos y poderosos trabajan entre bastidores, conspirando para controlar países y manipular acontecimientos mundiales.

El gobierno de derecha de Viktor Orbán, en Hungría, ha atacado a Soros durante años, alegando que busca socavar el ethos húngaro. La vehemencia de las campañas contra Soros es escalofriante. Por ejemplo, una serie de carteles que aparecieron en Budapest durante el verano pasado recordaron a muchos observadores la propaganda Nazi utilizada para fomentar el odio y la violencia contra los judíos.

Sin embargo, las actividades contra Soros no son exclusivas de Hungría. Soros ha sido durante mucho tiempo el blanco de los regímenes autoritarios de toda Europa Oriental, donde persiste el resentimiento por su dedicación a la construcción de instituciones y gobiernos democráticos tras la caída de la Cortina de Hierro. Y también, algunos en democracias liberales como Israel, señalan a Soros como una figura central que busca socavar el interés nacional.

En Estados Unidos, Soros ha sido por mucho tiempo un blanco favorito de la llamada derecha alternativa y otros extremistas de derecha. Sus foros en línea resuenan con conspiraciones sobre Soros, acusándolo de intentar perpetrar un "genocidio blanco" e impulsar su propia y malévola agenda. En un informe publicado a principios de este año analizando el discurso antisemita en Twitter, la ADL encontró que Soros figuraba prominentemente en un número significativo de trinos antisemitas.  Una acusación notable afirmaba que Soros era responsable del mortal mitin "Unite the Right" de agosto de 2017 en Charlottesville, Va. Otros trinos se referían a su herencia judía en términos peyorativos y afirmaban que intenta socavar toda la civilización occidental.

Más recientemente, hemos visto surgir teorías conspiratorias que culpan a Soros de financiar las protestas contra el nombramiento del juez Brett Kavanaugh en el Tribunal Supremo. Una serie de carteles llenos de odio sobre este tema fueron expuestos en los campus de las universidades, como parte de una campaña diseñada por el sitio web neo-nazi Daily Stormer. El anti-musulmán Frank Gaffney envió un correo electrónico a sus partidarios preguntando, "¿Es George Soros el anti-Cristo?" y sugiriendo que su historial "es de tal malignidad y destrucción que debe ser considerado, como mínimo, la mano derecha del anti-Cristo".

Ha sido igualmente preocupante ver que las versiones de conspiraciones promovidas por Soros se integran a la corriente principal. Incluso sin intención, los políticos y expertos que repiten estas conspiraciones sin fundamento están esencialmente validando los odiosos mitos propagados por los antisemitas.

Una persona que promueve una teorías de conspiración de Soros puede no tener intención de difundir el antisemitismo. Pero la identidad judía de Soros es tan conocida que en muchos casos es difícil no deducir ese significado. Esto es especialmente cierto cuando las teorías de conspiración relacionadas con Soros incluyen otros tropos antisemitas muy conocidos, tales como el control de los medios de comunicación o los bancos; referencias al socavamiento de sociedades o la desestabilización de países; o lenguaje que se remonta a los libelos de sangre medievales y la caracterización de los judíos como malvados, demoníacos o agentes del anticristo.

Incluso si no se pretende insinuar antisemitismo, el hecho de presentar a un individuo judío como un titiritero que manipula los acontecimientos nacionales con fines malignos tiene el efecto de generalizar los tropos antisemitas y dar apoyo, aunque sea sin intención, a los verdaderos antisemitas y extremistas que difunden estas ideas a sabiendas y con malicia.