La Ley de Derecho al Voto

  • January 26, 2016

El 6 de agosto de 1965, el Presidente Lyndon Johnson sancionó la Ley de Derecho al Voto (VRA, por sus siglas en inglés), una de las leyes más importantes y eficaces de la legislación de derechos civiles jamás aprobadas. Al firmar, el Presidente Johnson afirmó: “Hoy es un triunfo para la libertad tan enorme como cualquier victoria que se haya ganado en un campo de batalla”. Sus palabras han probado ser correctas. Durante casi medio siglo, la VRA ayudó a garantizar y salvaguardar el derecho fundamental a votar para millones de estadounidenses, transformando nuestra democracia y permitiendo a todos los estadounidenses hacer oír sus voces. 

Sin embargo, hoy —cincuenta años después de la adopción de la VRA y dos años después de una devastadora decisión de la Corte Suprema que esencialmente destruyó el corazón de la legislación— el derecho al voto está en peligro una vez más.  Únase a la ADL para pedirle al Congreso que restaure las protecciones de la VRA y garantice el derecho al voto para todos los estadounidenses.

UN CAMINO DIFÍCIL PARA LA LEY DE DERECHO AL VOTO: UNA BREVE HISTORIA DEL DERECHO AL VOTO EN ESTADOS UNIDOS

Después de la Guerra Civil, el Congreso se movió rápidamente para conceder el derecho al voto a los hombres afroamericanos. Ratificada en 1870, la Decimoquinta Enmienda proclamó que "el derecho de los ciudadanos de Estados Unidos a votar no será negado o disminuido por los Estados Unidos o por cualquier Estado debido a raza, color, o condición anterior de servidumbre".

Durante un tiempo, la Decimoquinta Enmienda y las leyes federales consiguieron asegurar el derecho al voto para los afroamericanos. Durante el período conocido como la Reconstrucción —después de la Guerra Civil— entre el 75 y el 95 por ciento de los hombres afroamericanos en el Sur estaban registrados para votar. La mitad de los representantes en la Cámara Baja de Carolina del Sur eran negros, al igual que el 42 por ciento de la Cámara Baja del estado de Luisiana.

Sin embargo, cuando terminó la Reconstrucción en 1877 y las leyes de Jim Crow exigiendo la segregación racial en el Sur comenzaron a arraigar, el derecho al voto de los afroamericanos comenzó a tambalearse. Muy pronto los estados comenzaron a promulgar leyes diseñadas para impedir a los afroamericanos votar, incluyendo pruebas de alfabetización, cláusulas de abuelo e impuestos. Los tribunales tumbaron las leyes una por una pero, para cuando lograban superar los retos legales, los estados ya habían promulgado otras leyes discriminatorias. A principios de la década de 1900, el 90 por ciento de los afroamericanos en el Sur había sido efectivamente privado del derecho al voto.

DOMINGO SANGRIENTO: UN MOMENTO CRÍTICO PARA LOS DERECHOS AL VOTO

A medida que el movimiento de derechos civiles abogaba por la igualdad de derechos y justicia para todos, el derecho al voto se convirtió en una prioridad. El 7 de marzo de 1965, la necesidad de una Ley de Derecho al Voto concentró la atención nacional como nunca antes. Ese día, que llegó a conocerse como el Domingo Sangriento, la atención de toda la nación se dirigió a Selma, en Alabama, donde la policía estatal y la patrulla de un sheriff atacaron brutalmente a 575 manifestantes que pretendían marchar pacíficamente a Montgomery. Los manifestantes se habían reunido con dos propósitos: abogar por el derecho al voto para los afroamericanos y protestar por el asesinato de un joven afroamericano llamado Jimmie Lee Jackson. Jackson había sido asesinado por un policía estatal un mes antes, durante una marcha de registro de votantes.

Una semana después del Domingo Sangriento, el Presidente Lyndon Johnson dirigió un apasionado discurso al Congreso.  En él, dijo: "Muchas de las cuestiones de los derechos civiles son muy complejas y difíciles.  Pero sobre esto no puede y no debe haber discusión: todo ciudadano estadounidense debe tener el mismo derecho a votar. No hay ninguna razón que pueda excusar la negación de ese derecho. No hay ningún deber que pese más sobre nosotros que el deber que tenemos de asegurar ese derecho”.  Esa misma semana comenzaron las audiencias sobre lo que más tarde se convertiría en la VRA.

LA LEY DE DERECHO AL VOTO (VRA)

Los dos componentes más importantes de la VRA eran la Sección 2 y la Sección 5.  La Sección 2 prohíbe las prácticas o procedimientos electorales que discriminan por razones de raza, color o pertenencia a un grupo lingüístico minoritario. Se aplica en todo el país, dando al Departamento de Justicia de Estados Unidos y los grupos de derechos civiles una espada para luchar contra las leyes de votación discriminatorias donde quiera que surjan.

La Sección 5 aplicaba sólo a las jurisdicciones —incluyendo algunos estados enteros— con una historia de prácticas electorales discriminatorias.  Reconociendo que durante décadas ciertos lugares habían utilizado cosas como exámenes de alfabetismo, impuestos y cláusulas de abuelo para evitar que los afroamericanos votaran, la sección 5 exigía a esas áreas obtener autorización para sus leyes con el Departamento de Justicia o un tribunal federal. Esto se convirtió en el escudo de la VRA, bloqueando las leyes discriminatorias antes de que entraran en efecto.

Casi de inmediato, los estados del Sur que tendrían que pedir autorización para sus prácticas electorales desafiaron la VRA en el Tribunal. En una decisión histórica de Carolina del Sur vs. Katzenbach en 1966, la Corte Suprema confirmó la ley, concluyendo que "la Ley de Derecho al Voto fue diseñada por el Congreso para erradicar la plaga de la discriminación racial en la votación, que ha infectado el proceso electoral en nuestro país durante casi un siglo".

EL ÉXITO DE LA LEY DE DERECHO AL VOTO

El éxito de la VRA fue inmediatamente evidente. El registro de votantes afroamericanos aumentó dramáticamente y, en los cinco años siguientes a la adopción de la VRA, se quintuplicó el número de afroamericanos elegidos para cargos públicos. Para principios de la década de 2000, había más de 9.000 funcionarios afro-americanos elegidos en Estados Unidos —incluyendo al primer presidente afroamericano— y la mayoría provenían de las áreas a las que se les exigía autorización previa de sus leyes por parte del gobierno federal.

Cada vez que la VRA se ha presentado para ser ratificada, el apoyo del Congreso ha sido abrumador.  La última vez que el Congreso renovó la VRA, en 2006, lo hizo tras un examen exhaustivo de la discriminación electoral y el impacto de la VRA —días de audiencias y miles de páginas de documentación.  La legislación fue masivamente aprobada: 390 contra 33 en la Cámara de Representantes y 98 - 0 en el Senado.

EL DERECHO AL VOTO EN PELIGRO: CONDADO DE SHELBY vs. HOLDER

Pero el panorama cambió significativamente en 2013.  En junio 2013, después de defender la constitucionalidad de la VRA casi una docena de veces, un Tribunal Supremo profundamente dividido tumbó una parte importante de la ley, esencialmente extirpándole el corazón. Aunque el Tribunal mantuvo la idea de la autorización previa, en Condado de Shelby vs. Holder —con una votación de 5-4— tumbó la fórmula utilizada para determinar cuáles estados y zonas tendrían que obtener autorización para sus prácticas electorales. Sin embargo, lo más importante, la Corte dejó la puerta abierta para que el Congreso redacte una nueva fórmula y reviva la esencial protección de los derechos electorales.

Casi inmediatamente después de la decisión, los estados que habían estado sujetos a la pre-autorización de cambios electorales comenzaron a promulgar leyes que amenazan con privar desproporcionadamente de sus derechos a los votantes de grupos minoritarios, a los jóvenes, los pobres y los ancianos. Texas, por ejemplo, promulgó un plan de reordenamiento electoral que los tribunales federales habían rechazado previamente porque encontraron "más evidencia de intención discriminatoria de la que el espacio o la necesidad nos exigen contemplar aquí".  En otro caso sobre una ley de identificación de votantes de Texas, una corte antes de 2013 había concluido que “simplemente, muchos hispanos y afroamericanos que votaron en las elecciones pasadas, probablemente no podrán votar debido a las cargas impuestas por la SB 14”. 

Texas no fue el único en actuar rápidamente para promulgar leyes de identificación de votantes injustificadas, planes de reordenamiento discriminatorios y restricciones al registro de votantes y oportunidades de votación anticipada. De hecho, los esfuerzos de los últimos años para restringir el derecho al voto alrededor del país no tienen  precedente en Estados Unidos. Estados Unidos no ha visto una presión legislativa tan fuerte para limitar el derecho al voto desde después de la Reconstrucción.

UNA REVISIÓN CRÍTICA DE LA VRA

En Condado de Shelby, la Corte invitó al Congreso a redactar una nueva fórmula siguiendo  su orientación.  Una nueva ley, la Voting Rights Advancement Act, ha sido presentada en la Cámara y el Senado con este propósito. La medida actualizaría la fórmula sobre cobertura, establecería salvaguardas adicionales para votar y ayudaría a garantizar que todos los estadounidenses puedan participar en nuestra democracia.

Al celebrar el aniversario de la Ley de Derecho al Voto, es momento de legislar, no sólo de conmemorar. Únase a la ADL para pedirle al Congreso que restaure la VRA y garantice el derecho al voto para todos los estadounidenses.

 

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"Muchas de las cuestiones de los derechos civiles son muy complejas y difíciles. Pero sobre esto no puede y no debe haber discusión: todo ciudadano estadounidense debe tener el mismo derecho a votar." Lyndon Johnson  Share via Twitter Share via Facebook

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