(Versión pronunciada)
Pastor Sam, gracias por recibirme hoy. Y, una vez más, quiero reconocer a mi amigo: me inspira muchísimo el obispo Robert Stearns. Muchas gracias por su compromiso con la NHCLC. Gracias por su compromiso con el Estado de Israel. Gracias por su compromiso con el pueblo judío. Y felicitaciones por los 25 años de la NHCLC. ¡Bravo! ¡Bravo!
En marzo de este año, tuvimos el honor de recibir al pastor Sam en nuestra conferencia Never Is Now, en Nueva York. Logró que 4.000 personas se pusieran de pie. ¡Es una estrella! Encantó al público, tanto como a todos nosotros hoy.
Pastor Sam, nos reunimos aquí hace un año como desconocidos y hoy lo considero un hermano.
Y gracias pastor Juan Rivera: usted ha defendido a Israel y al pueblo judío, incluso cuando no era fácil. Muchas, muchas gracias. Gracias también a Becky Hernández. Es una líder extraordinaria, que hace todo el trabajo tras bastidores para que esto sea posible.
También quiero enviar un cálido saludo al pastor Ryan, de Victory Outreach. Me recibió en un servicio en su iglesia de Hollywood a principios de este año y, en esa sala, vi jóvenes, vi familias y vi personas cantando, moviéndose… y sintiendo alegría y amor. Fue increíble.
Y no era mi fe. Gran parte de ello no fue en mi idioma. Pero lo entendí todo: conozco esa sensación de algo más grande que uno mismo… una conexión y una espiritualidad… Ese domingo se quedó conmigo. Me sentiría privilegiado y honrado de visitar sus iglesias durante el próximo año.
Verán, he tenido el privilegio de dirigir la ADL, la organización contra el odio más antigua de Estados Unidos, durante más de una década. Desde 1913, nuestra misión ha sido detener la difamación del pueblo judío y garantizar la justicia y un trato justo para todos.
Y en mi trabajo, he hablado en muchas conferencias, en muchas organizaciones. Pero, hace un año, vine a este lugar y subí a este escenario, y vi algo que jamás había visto.
Nunca antes, nunca, había visto que una comunidad no judía dedicara tanto de su conferencia, su energía y su agenda al antisemitismo.
Fue una verdadera encarnación de lo que aprendemos en Levítico, en la Biblia que todos leemos: amar al prójimo como a nosotros mismos. Ese no es solamente un pasaje importante de nuestra Biblia; es una de las ideas fundamentales de la civilización judeocristiana que compartimos. Pero no solo lo vi ese día: lo sentí. Había un espíritu en esta sala… irradiaba de cada persona. Era energizante, electrizante y, al final, cuando nos reunimos para orar, ese espíritu fue más que palabras. Era evidente, era real, y todos lo sentimos. Me recordó nuestra alianza; me impactó como un rayo. Me hizo ver la importancia de estar unidos.
Nuestra alianza es esencial porque los desafíos que enfrentamos son reales. Y las amenazas que enfrentamos son reales: del comunismo y el socialismo, del islamismo y del mal.
El pastor Sam suele decir: “Somos aquello que toleramos”.
Y no toleraremos el antisemitismo.
Entonces, ¿qué hemos hecho juntos durante este último año?
Creamos recursos: nuevos sermones y guías de oración que ofrecen a los pastores herramientas prácticas que pueden usar para luchar contra el antisemitismo y apoyar a la comunidad judía —en sus iglesias, en la plaza pública y también en línea.
Y construimos relaciones, cara a cara, en sus iglesias. Y ya estamos planeando visitas a sus congregaciones este año.
Saben, después de que Hamás atacara a Israel el 7 de octubre —la peor masacre del pueblo judío desde el Holocausto—, estuve en Israel hace apenas dos semanas, para el aniversario del 7 de octubre. Visité el lugar del festival Nova, donde violaron y masacraron a jóvenes, y visité los kibutz, las granjas donde asesinaron a familias enteras. Niños delante de sus padres. Padres delante de sus hijos. Esos carniceros… Y les digo que algunos nos dieron la espalda en ese momento. Algunos defendieron esa barbarie.
¿Saben quién no lo hizo? ¿Saben quién sigue con nosotros? Usted. Usted. Usted. Usted.
La comunidad cristiana estuvo a nuestro lado. Y ustedes han estado con nosotros.
Y, cuando pienso en el siguiente año que trabajaremos juntos, se que vamos a dar todo de nosotros.
Instaremos al Congreso a aprobar una ley de espacios seguros para el culto, que cree zonas de acceso seguro alrededor de iglesias, sinagogas y otros lugares de culto.
Lanzaremos un nuevo currículo para la escuela dominical, en inglés y español, que celebre la Tierra de Israel y al pueblo judío, para que las familias puedan aprender sobre la historia judía, que es nuestra historia, la historia cristiana, porque todos adoramos al mismo Dios y oramos con la misma Biblia.
Conectaremos sus iglesias con las sinagogas, y nuestras sinagogas con sus iglesias, a través de Kulanu —nuestra red de cientos de sinagogas— y de la NHCLC.
Y lucharemos junto a ustedes contra los males del socialismo y el islamismo; lucharemos junto a ustedes por la dignidad de todas las personas, sin importar dónde hayan nacido, qué idioma hablan o cuál sea su situación legal.
Porque hay mucho más que podemos hacer, entre individuos… de persona a persona… de vecino a vecino.
Así que inviten a un vecino judío a compartir su comida del domingo. Porque ustedes recibirán invitaciones a nuestros hogares para almorzar el sábado o compartir una cena de Shabat el viernes por la noche.
Porque no conozco Isaías 5, pero Isaías 2 nos dice que, cuando caminamos juntos, caminamos en la luz del Señor.
Oro para que algún día cada iglesia tenga una sinagoga cerca a la que pueda llamar cuando necesite apoyo. Y sé que, con ustedes, cada sinagoga tiene una iglesia a la que podemos llamar cuando necesitemos ayuda.
Esa es el país que estamos construyendo. Ese es el mundo que estamos construyendo. Pastores que luchan contra el odio a los judíos y rabinos que luchan contra el odio a los latinos. Jóvenes cristianos y jóvenes judíos que trabajan juntos. Y vecinos que se convierten no solo en amigos, no solo en aliados, sino en familia, porque eso es lo que Dios quiere y eso es lo que este momento exige.
Hace veinticinco años, no creo que nadie hubiera predicho que una organización judía y la red cristiana hispana más grande estarían unidas de esta manera. Así que imaginen lo que haremos, con la ayuda de Dios, en los próximos 25 años.
Gracias. Que Dios los bendiga. Y espero con ilusión seguir luchando junto a ustedes.
Jonathan Greenblatt with Rev. Samuel Rodriguez at NHCLC Summit