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El antisemitismo es un tema que ha estado en las noticias, y es importante explorarlo y entenderlo. Desde las noticias sobre vandalismo y delitos motivados por el odio, pasando por los famosos que lanzan afirmaciones aterradoras y fuertes críticas contra los judíos, hasta los tópicos antisemitas que vemos en nuestras redes sociales, el antisemitismo nos rodea.
El antisemitismo es la marginación y/u opresión de las personas judías basada en la creencia en estereotipos y mitos sobre el pueblo judío, el judaísmo e Israel. El antisemitismo es un sistema de prejuicios. Esto significa que el antisemitismo forma parte y está arraigado en todos los elementos de la sociedad. Ser un sistema de prejuicios significa que el antisemitismo no solo está presente en la actualidad, sino que también ha existido a lo largo de la historia. El antisemitismo puede verse en las normas, leyes e instituciones (por ejemplo, en la educación, el lugar de trabajo, los medios de comunicación, etc.) de nuestra sociedad. El antisemitismo sistémico significa que las personas judías experimentan ciertas vulnerabilidades (maltrato, falta de respeto, daños) mientras que las que no son judías no son tan susceptibles a esas vulnerabilidades y daños. El antisemitismo también puede manifestarse y verse en la comunicación interpersonal y el comportamiento (por ejemplo, insultos, intimidación, estereotipos, lenguaje ofensivo y "bromas") que mantiene y apoya estas desigualdades y marginación.
El antisemitismo es un fenómeno estadounidense y mundial, y puede manifestarse de diferentes maneras, incluyendo: estereotipos y actitudes sobre las personas judías, chivos expiatorios, insultos e intimidación, expresiones en línea de prejuicios y odio, esvásticas y otros símbolos de odio dibujados en espacios públicos, palabras y lenguaje antisemitas, vandalismo en sinagogas y cementerios judíos, discriminación y desventajas en el lugar de trabajo y en la escuela, crímenes de odio como el tiroteo masivo de 2018 y los asesinatos en la Sinagoga Tree of Life, y otros crímenes de odio violentos y mortales.
El antisemitismo no solo consiste en menospreciar y atacar a la comunidad judía. También es síntoma de problemas más amplios en la sociedad. Las personas que sostienen ideologías de odio contra el pueblo judío suelen tener creencias perjudiciales sobre otros grupos marginados.
La ADL ha hecho seguimiento de los incidentes antisemitas en Estados Unidos desde 1979. La auditoría anual de incidentes denunciados recopila datos sobre agresiones, vandalismo y acoso en todos los estados de Estados Unidos y el Distrito de Columbia. En 2023, la ADL registró 8,873 incidentes antisemitas en todo el país. Esto representa un aumento del 400% con respecto a los incidentes registrados en 2022 y la cifra más alta registrada desde que la ADL comenzó a hacer seguimiento de los incidentes antisemitas. Los resultados incluyen 1,162 incidentes en escuelas K-12 no judías y 922 incidentes en universidades.
El antisemitismo también se manifiesta en actitudes, creencias y tópicos (patrones, mensajes y recursos comunes o recurrentes que se repiten a lo largo de la historia) sobre el pueblo judío. Debido a que estas actitudes y creencias son tan ampliamente aceptadas en nuestra cultura, puede resultar difícil cuestionarlas o cambiarlas. Un estudio de 2022 revela que el 85% de los estadounidenses –más de 8 de cada 10 personas– creen en al menos un tópico antijudío. Esto es un gran aumento con respecto al 61% encontrado en el estudio de 2019. Además, el 20% de los estadounidenses creen en seis o más tópicos. Estos incluyen afirmaciones como "los judíos se esfuerzan por contratar solo judíos", "los judíos tienen demasiado poder en el mundo de los negocios", "los judíos son más leales a Israel que a Estados Unidos" y otros.
Lo que escuchamos decir a quienes se expresan más públicamente –políticos, celebridades y medios sociales y de otro tipo– puede impactar e influir en nuestras creencias y actitudes. Una encuesta realizada por la ADL en 2023 reveló que entre una quinta parte y un tercio de los encuestados afirmaron haber oído comentarios antijudíos "a menudo" o "a veces" de fuentes políticas, culturales y de los medios de comunicación. Los encuestados también declararon oír esos comentarios con mucha menos frecuencia en la familia, los amigos y el entorno religioso. Cabe señalar, sin embargo, que los comentarios de la familia, los amigos y el entorno religioso son muy influyentes.
La combinación de todos estos factores –incidentes antisemitas, comentarios antisemitas y retórica negativa, y creencias y actitudes profundamente arraigadas– contribuye a una cultura y mentalidad de antisemitismo que nos rodea a todos y puede ser abrumadora, dañina y peligrosa para las personas y la sociedad.
La Pirámide del Odio ilustra la prevalencia de los prejuicios, el odio y la opresión en nuestra sociedad. Está organizada en niveles de actitudes y comportamientos cuya complejidad aumenta de abajo hacia arriba. Como en una pirámide, los niveles superiores se apoyan en los inferiores. A diferencia de una pirámide, los niveles no se construyen consecutivamente o para demostrar una clasificación de cada nivel. Los prejuicios en cada nivel reflejan un sistema de opresión que afecta negativamente a las personas, las instituciones y la sociedad. Los prejuicios no controlados pueden "normalizarse" y contribuir a un modelo de aceptación de la discriminación, la violencia y la injusticia en la sociedad. Cuando cuestionamos las actitudes prejuiciadas en nosotros mismos, en los demás y en la sociedad, podemos interrumpir la normalización de los prejuicios y hacer que la discriminación y el daño no se den. La Pirámide del Odio puede obligarnos a afrontar y cuestionar los prejuicios para fomentar una comunidad y una sociedad más inclusivas, justas y equitativas.
A partir de 12 años
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